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sábado, 20 de noviembre de 2010

La puesta en valor del Carbó

La puesta en valor del Carbó

La verdad es que el Arquitecto Lo Celso, me ha persuadido de algo, con su nota en La Voz del Interior donde recomienda la transformación de la Escuela Normal Alejandro Carbó en un “Centro Cultural”. Honestamente, en su lobby del complejo inmobiliario que financia La Voz del Interior, me ha convencido de que existen ciertos edificios históricos que deben ser puestos en valor y ser recuperados para la sociedad.

Por ejemplo, el antiguo edificio de la Escuela Olmos, el cual era un bellísimo ícono de la educación pública y pertenece al patrimonio histórico-arquitectónico provincial. Es un edificio que ha rebasado ampliamente su explotación empresarial, y arrasado por el lucro privado, ha tergiversado y prostituido su importancia con el entorno urbanístico, cultural e histórico de la ciudad. Me ha convencido el arquitecto Lo Celso: hay que recuperar espacio público para el encuentro social y la participación ciudadana, para estimular la reflexión, autocrítica e imaginación creadora, hay que recuperar los equipamientos comunitarios y ponerlos al servicio de la cultura hacia el pueblo, para todos los estratos sociales en los centros urbanos.

Este edificio debería ser puesto en valor, podría reciclarse y recuperarse para el pueblo de Córdoba, en lugar de seguir siendo exprimido por una decena de empresarios ávidos y parásitos, por ejemplo, como una Universidad Popular Provincial, un centro sano de encuentro popular y juvenil. Se encuentra ubicado en un área densamente poblada que constituye una extensión del Centro, por Nueva Córdoba, en camino hacia la Ciudad Universitaria. área en extremo frecuentada por los jóvenes.

Pasos necesarios. Para ello, creemos que debería expropiarse el edificio en virtud de su utilidad pública y carácter simbólico provincial y realizarse una programación a cortísimo plazo (ya demasiado tiempo se ha perdido). La compensación económica estaría a cargo de la Provincia y se fijaría en un nivel mínimo, descontando de ella misma las ganancias ya realizadas por la empresa en la última quincena de años. La reubicación empresarial podría ser llevada adelante por la Cámara de Comercio de Córdoba, junto con el Ministerio de Industria, Comercio y Trabajo de la Provincia de Córdoba.

Luego habría que reutilizar los locales en provecho de la sociedad, procurando que los espacios que ya han sido -en cierto modo- apropiados, persistan. Así, podría mantenerse el patio de comidas, con alguna sustitución o reestructuración de locales para lograr precios más accesibles, como un espacio de encuentro y esparcimiento para los jóvenes, equipado con computadoras de uso libre, además de servicio de wi-fi para los estudiantes que quieran ir allí con sus netbooks. Poco le costaría a la Provincia de disponer de un equipo de técnicos a cargo del mantenimiento y cuidado del equipamiento, teniendo en cuenta que percibiría los alquileres de los locales del patio de comidas. De este modo, se podría seguir aprovechando el segundo piso tal cual está, manteniendo la mayor parte de los puestos de trabajo, agregando algunos más y reequipando funcionalmente el lugar.

Las salas de cine podrían reutilizarse en proyecciones abiertas y casi gratuitas (pagando el impuesto) para los socios del Cine Popular Provincial. La mayor parte de las salas podrían seguir utilizándose en proyecciones de cine, en diversos ciclos continuos desde el mediodía hasta tras noche, de distintos países, de cine clásico, de distintos géneros (terror, suspenso, comedia, ciencia ficción, erótico), ciclos de directores, ciclos de cine nacional y cordobés, que podría ser coordinado por la administración del Cineclub Municipal, que mantendría su edificio para todas sus actividades y ciclos más especializados. De este modo el cine realmente sería para todos y se relegaría el cine de estreno para los cines tradicionales de Córdoba, como el Gran Rex o el Cinerama, y las multinacionales. Un par de las salas restantes podrían ser reacondicionadas como salas de teatro abiertas para ensayo y presentaciones de grupos de teatro independiente.

Me persuado de que deben ser puestos en valor edificios tan mal aprovechado socialmente como éste. De este centro del consumo y derroche social, se podrían reciclar los locales del primer piso configurando una Universidad Popular Provincial. Para ello se podría organizar un concurso provincial de anteproyectos académicos, que podría organizar una comisión compuesta por el Ministerio de Educación, las Universidades Públicas y diversas Organizaciones Sociales, Sindicales y Empresariales. De este modo, se podría articular una serie de especializaciones terciarias, técnicas, artísticas y sociales, de cortísima duración, para cubrir necesidades sociales de rápida capacitación (entre 3 y 6 meses de duración). Así, se podrían instrumentar especializaciones técnicas en aspectos demandados socialmente como, por ejemplo, tornería, matricería, carpintería, etc., con un pequeño módulo transversal en ciencias sociales, por ejemplo, sobre modos de producción, procesos de trabajo e historia del movimiento obrero. También podrían implementase una serie de especializaciones artísticas y culturales, a modo de talleres, por ejemplo, de fotografía, teatro, música, etc. Además se podrían dictar cursos cortos sobre diversas temáticas específicas, como historias de Córdoba, por ejemplo.

Aún más: en la entrada de Obispo Trejo se podría montar un Centro de Educación Sexual para los jóvenes (coordinado por los Ministerios de Salud y Educación de la Provincia y las áreas correspondientes de la Municipalidad), con algunas aulas para visitas interactivas y audiovisuales de escuelas, así como boxes de atención y consulta. Este centro podría aprovechar parte del personal del Hospital Privado, que pagaría de este modo parte del alquiler de su clínica y farmacia, y brindando un servicio de cobertura médica de emergencias en todo el edificio.

Podría mantenerse la concesión y/o alquiler del tercer y cuarto piso al Centro de Entretenimientos, a condición de algunas regulaciones sobre los juegos infantiles, y el Bowling y sala de juegos, incluso renovar también la concesión al City Enterntainment. La mayor parte del nuevo funcionamiento del edificio recuperado para la sociedad sería financiada por los ingresos obtenidos por el alquiler de estos pisos, además de los locales del patio de comida y el saldo al Hospital Privado, por lo que toda la refuncionalización tendría un costo financiero mínimo para el Gobierno de la Provincia.

Luego, gran parte del resto de los locales de la planta baja podrían reacondicionarse como Salas de Exposición de arte, fotografía, audiovisuales, etc., tanto como resultado de los talleres y diversos cursos de la Universidad Popular, como a disposición de artistas, científicos y pensadores de la Provincia que así lo soliciten para sus actividades de difusión. Otra parte de los locales podrían destinarse a garantizar un espacio a las editoriales independientes de la ciudad y la provincia, que vienen creciendo a pasos agigantados en los últimos años y demandan un espacio de mayor visibilidad hace tiempo.

Y estas son sólo unas mínimas ideas que surgen luego de haberme persuadido de que hay que recuperar el patrimonio cultural y arquitectónico de Córdoba. Agradezco al arquitecto Lo Celso, del establishment inmobiliario-mediático de Córdoba, de haberme persuadido de esto, de que es necesario poner en valor estos edificios, tan maltratados por un grupito de parásitos empresariales, en su afán de exprimir nuestros bolsillos.

Sin embargo, no me persuado de algo, el Carbó, debe seguir formando nuestros jóvenes en su edificio original y es un edificio que ya está puesto en valor: en valor social, porque produce cultura y dignidad desde hace más de 125 años, reproduce historia, hace diariamente nuestra Córdoba. Porque el Carbó integra cientos de jóvenes año a año a la historia de Córdoba, los conecta con miles de egresados que se hicieron en sus aulas, los hace parte de la Plaza Colón y los lleva a pasear con su lunita diurna y vespertina, los integra a Alberdi, los imbuye en el Cordobazo del Clínicas, los hace hijos de esta historia que les es propia y, gracias a ello, no tienen la necesidad de rescatar, ni de rastrear. El Carbó debe seguir produciendo conocimiento, historia y cultura de este modo, y no proponerse en ese encubrimiento hipócrita, como un “Centro Cultural”, este cínico rótulo que el lobby privatizador de los desarrolladores inmobiliarios ha encontrado para avanzar sobre lo que es de todos. Como ya lo ha hecho otras veces, sobre lo que es nuestro.

martes, 2 de diciembre de 2008

La "Nueva" Política en Córdoba

Como son las cosas... Como son las casualidades, ayer con el campo, anteayer con Menem y Schiaretti... Esta es la "nueva" política, la del olvido, la de los personajes televisivos. La del olvido. La del olvido.

domingo, 21 de octubre de 2007

La vigencia de una tapa: REACTIVACIÓN, La Argentina recupera su nivel histórico de fascimo

La Revista Barcela publica en Febrero del presente año (2007) un titular impactante:


Pasado el chiste, el grado de verdad del titular es bastante triste. La cantidad de hechos, contando solamente los de conocimiento público, que avalan este aseveramiento es preocupante. Pasaré revista a algunos, sencillamente para ilustrar el caso.


Los hechos son elocuentes, pero lo grave, lo realmente grave, es el grado de tolerancia que la sociedad ha mostrado a los mismos.. pasan fraudes, muertos, violaciones a derechos fundamentales.. y la cosa sigue..

domingo, 9 de septiembre de 2007

¿Quién me testimonia?


Carta de Lector enviada a La Voz del Interior el 9 de setiembre del 2007 y una serie importante de medios. La carta ha sido publicada por Indymedia.

Para interiorizarse previamente en la problemática, se recomiendan especialmente las siguientes notas:
"Con urnas virtuales 'gargaron' a Juez: grotesco fraude en Córdoba" - Severo Turro
"Una protesta que se pone en marcha" - Martín Piqué para Página 12 - 07 de septiembre de 2007

"Los números que no cierran" - Martín Piqué - Página 12 - 07 de septiembre de 2007.
"Me gusta el vino y la joda" - Nota de Opinión en página 12.



La lista de actores sociales que a uno lo sorprenden, crece desde los lugares menos pensados. Del domingo al lunes ocurrieron en Córdoba, hechos dramáticos y terribles, un aire generalizado de sospecha sobre la transparencia de las elecciones y un sentimiento caldeado de impotencia e indignación. Mientras tanto, y con el correr de los días, uno se va encontrando con la gente y charla. Dependiendo de la cantidad de gente con la uno se relaciona y la variedad de ambientes en los que se mueve, va construyéndose una especie de muestra de la opinión popular. Muestra, desde luego, sesgada, pero cuyo sesgo es totalmente posible de ser determinado. No soy juecista y tengo mis serias reservas sobre esa fuerza política, debo admitirlo. Y en el camino de la semana me crucé con gente por el estilo y más antijuecista, digamos, que no lo votó y que no lo votaría. Sin embargo, la sensación generalizada es que hubo fraude, o por lo menos “cosas muy extrañas y sospechosas”, que han generado una gran indignación. Este vendría a ser el “sesgo”, de mi “muestra”. Se trata de gente que, en primer lugar, está lejos de militar, y en segundo lugar, que está lejos en su simpatía política con el juecismo. Sin embargo, repudia lo acaecido el pasado domingo, le preocupa profundamente que estas cosas ocurran y considera necesario manifestarlo. Muchos de ellos estuvieron el pasado jueves.

Yo marché el jueves pasado. Fui con amigos y, de los cuales, el 100% no son juecistas ni lo serán, pero que querían manifestar su indignación. Tampoco son militantes de la izquierda, sencillamente, son ciudadanos preocupados por la situación política, pero con cierto escepticismo sobre las fuerzas mayoritarias que se presentaban el pasado fin de semana. Y así la calle, la Avenida Colón, se vistió de pueblo, y me siento en la necesidad moral de testimoniar lo que los titulares de los diarios esconden o recluyen a pequeñas notitas diluidas entre publicidades del Banco de la Provincia y gruesos escritos con sabor a nada.

El jueves marchó la sociedad civil, marchó “la gente”, el pueblo, no un sector de la sociedad como se procura instalar desde los medios. Porque no puedo dejar pasar que se me atribuya la propiedad de un grano de arena, en el arenero de la medición de poder, de una supuesta disputa entre dos personas. El jueves NO hubo una medición de fuerzas entre dos sectores. Hubo, por un lado, una manifestación de una posición política popular, de indignación y un reclamo de Justicia. Por otro lado, hubo una endeble demostración de fuerza en el interior de la provincia. Donde fuerza significa, “yo tengo el aparato para juntar con mis punteros una cierta cantidad de gente y utilizar políticamente eso en un discurso”. En cambio, en la ciudad, no hubieron discursos, casi no hubieron pancartas partidistas (las cuales quedaron acotadas a las fuerzas de izquierda, lo que desnuda, la amplitud de sectores que integraban la marcha), no hubo una atribución personal de un rejunte de gente, sino una marcha de indignación popular que se limitó a cantar el Himno. Allí estuvo toda una gama de sectores, a pesar el miedo y las amenazas del candidato oficialista, que el martes dijera “nosotros también tenemos militancia”, que bien puede traducirse, “nosotros tenemos para pagar matones para que enfrenten a esa manifestación” y “por cada urna de las nuestras que abran, caerán cinco de los de ellos”. El jueves el pueblo de Córdoba desafió al miedo, desafió a las amenazas de Schiaretti y desde el gobierno, cuando se sugería la infiltración de “grupos violentos”.

Los titulares de los diarios dicen otra cosa. Pareciera que un medio local no hubiese estado el jueves en Córdoba y hubiese analizado la manifestación desde la lejanía de un escritorio, con los lentes usuales que se mira cualquier otra marcha. Pero la del jueves no fue "cualquier otra marcha". El jueves había familias, abuelas rozando los ochenta años, que aplaudían al son de “la voluntad del pueblo no se vende”, maestras y maestros, médicos y estudiantes terciarios, secundarios y universitarios. Trabajadores, empleados, oficinistas de traje, y sí, también militantes del Frente Cívico. ¿Dónde está la foto del estudiante terciario, que se subió a un teléfono público vestido de un burro blanco, con los ojos y la boca vendados, y un cartel que decía, con otras palabras, “así me quieren”? ¿Dónde está la foto de los montones de carteles improvisados con fibra sobre un pedazo de papel? ¿Dónde está la foto de los montones de pequeñas urnas hechas con cajas de zapatos forradas desde la profundidad de las casas de la ciudad de Córdoba? ¿Dónde está en la medición de concurrencia, la cuadra y media ocupada a alta intensidad entre General Paz y Rivera Indarte? ¿Y las de intensidad media desde Sucre a Cañada? Yo estuve ahí, no me la cuenten. Un Chateau lleno no entra en las calles de Alta Gracia. En la ciudad de Córdoba hay que tomar fotos aéreas, en Alta Gracia desde el piso. Tapa de un diario. Pero no se trata de eso, se trata de tergiversar una manifestación popular en una disputa personal o entre "sectores". Me lo esperaría del delasotismo, pero no de la inmensa mayoría de los diarios. Quizá es remotamente plausible de un medio de Buenos Aires, pero es impensable de un medio local. ¿Dónde estuvieron? ¿Desde donde vieron la marcha?

La Ley NO PROHÍBE contar voto a voto ¿Cuál es el problema? ¿Cuál es el problema de traer veedores y hacer el conteo para salvaguardar la credibilidad de la democracia? ¿Cuál es el problema de comprometerse con una causa popular? El problema es perder los ingresos por publicidad del gobierno. El problema es que, por fin, quede claro, que la integridad intelectual se vende y que, quede totalmente claro, que no tenemos prensa, que tenemos empresas publicitarias. El problema es que quede desnudo, que no tenemos democracia. Que tenemos mercado, y que todo está a la venta. Hasta un titular de primera plana.